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    January 23

    Sexo

     
    Habia una reunion de fanaticos de la informatica y se les pregunto:
    computadora ó ordenador a que sexo pertenecen.
     
    El grupo de mujeres llegó a la conclusión de que el sexo de la computadora era masculino por:

    1. Para captar su atención hay que encenderle.
    2. Tiene mucha información pero ninguna imaginación.
    3. Se supone que tiene que ayudar pero la mitad del tiempo es un problema.
    4. En cuanto te decides por uno, te das cuenta de que, si hubieras esperado un poco más, habrías tenido un modelo mejor.

    El grupo de hombres llegó a la conclusión de que el sexo de la computadora era femenino por:

    1. Nadie, salvo su creador, entiende su lógica interna.
    2. El lenguaje que utiliza para dialogar con otra computadora es completamente incomprensible.
    3. Guarda el más mínimo error en memoria para sacarlo en el momento más inoportuno.
    4. En cuanto te decides por uno, te das cuenta de que tienes que gastar la mitad de tu sueldo en accesorios.
    January 03

    Romance anonimo

    Romance anónimo de Don Rodríguez

     

    Dormía el conde Rodríguez

    acostadito en la su cama:

    La pierna izquierda encogida,

    la diestra, más estirada.

    (la otra pierna, la de enmedio...

    es costumbre no mentalla).

     

    Dormía plácidamente:

    Hay que ver lo que roncaba,

    so la lana del embozo

    de su manta zamorana.

    Y la condesa Sonsoles,

    que al su lado estaba echada,

    roncaba un aria da capo

    que ni la María Callas...

     

    Y antes de que cante el gallo...

    (que lo suele hacer al alba,

    porque sepan las gallinas

    quién les canta y quién les manda...)

    con el rostro demudado,

    ¡Don Rodríguez despertaba! :

     

    -"¿Qué es aquesto? -diz Rodríguez-

    ¿Quién mi sueño sobresalta?

    ¡A mí la guardia moruna

    del Ministro Rub-al-Kaaba!"

     

    Avanzando entre las sombras

    que rodeaban la su cama...

    ve que crece, ve que avanza...

    la silueta recortada

    de un espectro, de un fantasma...

    ¡Vive Dios que miedo daba!

     

    Entre nubes de sulfuro

    y otras de canela en rama,

    a los pies de Don Rodríguez

    el espectro da la cara:

     

    Va vestido de uniforme,

    calzón corto, con polainas...

    y, esparcidas por el pecho,

    quien en ello se fijara...

    no verá que lleve estrellas,

    sino bujeros de bala.

     

    LLeva gafas redonditas

    -las que John Lennon llevara-

    y así... visto desde lejos,

    se da un aire con Azaña.

    Noble porte, talle recio,

    cabellera ya entrecana...

    Y quién es y a qué ha venido,

    allí mesmo lo declara:

     

    -"¡Yo me llamo Juan Rodríguez:

    soy tu abuelo... noramala.

    Y aquí vengo por decirte

    cuatro cosas a la cara!"

     

    -"¿Tú, mi abuelo idolatrado,

    aquél que Franco matara?

    ¿Tú, la víctima primera

    de entre todas las de España? "

     

    -" ¡Ese soy... y menos coba! "

     

    -" ¡A mis brazos, camarada! "

     

    -"¡Quita allá!... Menos abrazos,

    que de mí no sabes nada:

    Si supieras, no le harías

    lo que estás haciendo a España"

     

    -"Abuelito fusilado...

    ¿No será que estás de guasa?

    ¿No te dieron matarile

    los del trapo rojigualda?

    Pues que sepas que tu nieto

    -que por algo es el que manda-

    va a volver a la contienda

    otra vez las dos Españas:

    ¡Y esta vez verás, abuelo...

    que es la nuestra la que gana!

    ¡Una España progresista,

    federal-republicana,

    asimétrica y cubista

    de la noche a la mañana!"

     

    El abuelo fusilado

    mírale y no dice nada...

    Mírale muy fíjamente,

    con su cara de fantasma,

    una cara que parece

    que es de cera, por lo blanca...

    Y por ella, mansamente,

    una lágrima resbala

    (que la cara, según dicen,

    es el espejo del alma...)

     

    "Ya son setenta los años

    que llevo criando malvas

    en el cielo del Olvido,

    y no sé lo que me pasa...

    pero me llena de rabia

    que mi muerte y la de tantos

    no sirviera para nada.

     

    Allí estamos a millares

    os que la guerra matara...

    con su poquito de gloria,

    con su poquito de infamia.

    Padres, tíos y sobrinos,

    abuelos de media España.

    Allí todos somos uno...

    ya no hay rojos, ya no hay fachas,

    vencedores ni vencidos...

    Sólo queda la enseñanza

    de saber que el fanatismo

    es quien miente y es quien mata.

    Otros muertos más recientes

    pueden dar de ello palabra...

    (y no veo que por ellos

    se te mueva pie ni pata)

     

    Ese es todo mi mensaje,

    mi mensaje de fantasma:

    No nos metas a los muertos

    de comparsas en tu causa.

    No te cuides de los muertos...

    cuídate de los que matan,

    los que han hecho de la muerte

    su más próspera jugada.

     

    Ahí te quedas, Don Rodríguez...

    Ahí te quedas en tu cama. 

    Recibido por correo. Autor Anonimo